Empezaba
a cansarme, y el sueño lo hace muy bien, descansado, un
lecho y alejado de todo el conocimiento, postrado ante mí
como aburrido y obsoleto recuerdo, un minuto. El ánimo
no se apodera de mi presencia, pues yo no obligo a nadie, - ¿quién
se atreve a juzgar a quien no ha visto?.
Me levanté,
rápido y sin fuerzas lo hice, y me hallo
aquí, si, ya lo entiendo, solo soy el que
enfrente mira, solo yo veo lo que nadie aprecia a mi paso, que simple es y a
que buen término lleva. Es el existir juego de
mano solitario y aburrido, que se juega sin descanso y a veces causa hasta agonía.
Me descansa el cuerpo, tiembla mi mano o el resto no se mueve. Con timidez y
alguna audacia más, se suceden instantes que seguidos me
ofrecen largos periodos de reflexión que no aprovecho, si intento vencerme
a mi y a mi locura, tiemblo y pienso, como un paso, algo físico
que hago para no asustarme, caminando avanzo y en movimiento ofrezco un
sentimiento el cual, quiero, invento y padezco, algo así
como escuchar y entender a alguien, ser comprensivo e invitarle a pasear junto
a ti sin que nada de lo hablado entorpezca esa relación.
Y son muchas las causas que hoy nos afligen, son tantas y variadas las que
generan estas pobres mentes que no entiendo el porqué
de escribir algo así, quizás
porque el pensar en horizontal no resulta efectivo, tal vez porque de esta
manera nada perturba, solo detalles quedan, pero mala suerte y que desgracia
ahora, ya no es lo mismo. - ¿Es que no pienso igual?, la tinta
deshace mi mente, se dibujan con larga cola los pesares de esta idea, y se
ablanda el papel, no soporta el recibo de este mal, no me comprende, que más
da, quien lo haga mejor que acabe, y a otros días
darles el saludo.
Hoy con alegres cantos saludo a la mañana, que será hoy si el despertar ya no cansa,
obsesos días de alegría me esperan al alba, que feliz soy,
que alegre encuentro mi historia. Yo he venido hasta aquí tan solo para soñar y crear en los demás, divinas ansias de poder, secretas
formas de matar, los chorros de vida que emanan de las verdes cumbres de un
mortal, son reflejos del perdón
que yo os quise dar. Tened alegres vuestras vidas, que son cascadas del amor,
lagunas frescas de sabor a menta y a flor.
Vida
y que por vivir que no falte, pues más fácil
es la vida y más entera es quererla, que perder el
momento y faltar un instante. Aprovecha entonces ese rincón
en tu casa y no dejes nunca, aunque canse, el limpiar afondo sus escondrijos,
puertas, jambas y dinteles, estancias todas y habitables que serán
por siempre tu casa, tu lugar de posada.
Tras mi huida vi temores, instintos precoces
que alejan mis sentimientos de acciones de buena voluntad, y me preocupa toda
esa parafernalia artificial que crea monstruos ,cadáveres
humanos, deshechos de gloria que gritan a la vez, quejidos siempre inútiles
son tus palabras y que por mil años vivan tus recuerdos,
ya que serán ellos los que leguen tu
pasado, la vida que quisiste aquí la tienes, disfruta pues
ahora lo que yo te he dado, da gracias, y a Dios el saludo.
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