Dejarse
llevar, bien oculto y pensando en el momento, estar contento y al mismo tiempo
expectativo, hacer favores, dejar de hacerlos e intentar huir de la verdad que
queda del adiós que mañana empieza. Semanas esperando, juegos realizando,
amigos que te hablan momentos que pasaron y gentes que quisieron dejarlo.
Amigos de amigos que se encuentran, días posteriores que llegan siempre al
mismo hilo, pesares y mentiras, intereses bien cobrados, ellos saben bien
porque lejos está el lugar y lejos llegar siempre queda. Viajar y llegar al
lugar querido, por noches de juerga y humor consumido, se sienten las
despedidas que recuerdan a un adiós que se fue pero que sabes que volverá,
mirar e intentar olvidar que se siente y que algo que no fue, será. Tener que
esperar, seguir e intentar calmarse, pasar las horas imaginando situaciones que
permitan la reconciliación. Para quien quiera hacer caso y no se deje
avasallar, sabes que tienes a alguien que si no se deja matar, si se dejará amar.
En
la humildad reside hoy la humanidad, tengo problemas que afectan a la memoria,
defectos que demuestran mi apatía, correosas fuerzas despiertan en mi,
obsesiones que no descansan, y no es extraño acordarme pues acordarme quiero y
recordar no puedo. La sangre que un día tuve, hoy por mis venas fluye, dispersa
el aire contenido y arrastra los deshechos que la ahogaban.
Pasan
los días y todavía no encuentro sentido a mi delito, haber vuelto a la vida es
más que un regalo, una deuda, la mitad de esta enseñanza me divierte, sigue
adelante. Pero quién soy yo, y ahora contesto, yo soy el que ha nacido, yo soy
el que ha despertado, soñar con vivir y a la muerte resoplar es el Maná del
futuro. Sangre sudor y fuego por mi piel resuma, oro para el viajero que de
horror detuvo a la bestia, la mano negra del temor. Y los hijos de mis hijos
llorarán fuerte mi renuncia, oirán canciones de tristeza y recordarán mi
nombre, porque yo fui el que soy, y soy el que ahora vive.
Con
las fuerzas justas para entonar un aleluya, disfruto de mi venida, y como antes
en la despedida lloro amargamente, pues de todo lo aprendido en mi viaje nada
puedo aprovechar, ya que soy y libre me encuentro, de la pureza de mis actos
nada puedo fabricar. Síntomas de desencanto mi mente ocupan y las tiras de
memoria que en ella habían, ahora encogen y desaparecen. Me preparo para una
nueva etapa en la que todos participamos, todos son los llamados a venir
conmigo, entonemos así la canción de bienvenida, y demos gracias a Dios por
habernos escogido.
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