domingo, 1 de julio de 2012

DIA 4 (RESURRECCIÓN)

DIA 4 (RESURRECCIÓN

         Dejarse llevar, bien oculto y pensando en el momento, estar contento y al mismo tiempo expectativo, hacer favores, dejar de hacerlos e intentar huir de la verdad que queda del adiós que mañana empieza. Semanas esperando, juegos realizando, amigos que te hablan momentos que pasaron y gentes que quisieron dejarlo. Amigos de amigos que se encuentran, días posteriores que llegan siempre al mismo hilo, pesares y mentiras, intereses bien cobrados, ellos saben bien porque lejos está el lugar y lejos llegar siempre queda. Viajar y llegar al lugar querido, por noches de juerga y humor consumido, se sienten las despedidas que recuerdan a un adiós que se fue pero que sabes que volverá, mirar e intentar olvidar que se siente y que algo que no fue, será. Tener que esperar, seguir e intentar calmarse, pasar las horas imaginando situaciones que permitan la reconciliación. Para quien quiera hacer caso y no se deje avasallar, sabes que tienes a alguien que si no se deja matar, si se dejará amar.
         En la humildad reside hoy la humanidad, tengo problemas que afectan a la memoria, defectos que demuestran mi apatía, correosas fuerzas despiertan en mi, obsesiones que no descansan, y no es extraño acordarme pues acordarme quiero y recordar no puedo. La sangre que un día tuve, hoy por mis venas fluye, dispersa el aire contenido y arrastra los deshechos que la ahogaban.
         Pasan los días y todavía no encuentro sentido a mi delito, haber vuelto a la vida es más que un regalo, una deuda, la mitad de esta enseñanza me divierte, sigue adelante. Pero quién soy yo, y ahora contesto, yo soy el que ha nacido, yo soy el que ha despertado, soñar con vivir y a la muerte resoplar es el Maná del futuro. Sangre sudor y fuego por mi piel resuma, oro para el viajero que de horror detuvo a la bestia, la mano negra del temor. Y los hijos de mis hijos llorarán fuerte mi renuncia, oirán canciones de tristeza y recordarán mi nombre, porque yo fui el que soy, y soy el que ahora vive.
         Con las fuerzas justas para entonar un aleluya, disfruto de mi venida, y como antes en la despedida lloro amargamente, pues de todo lo aprendido en mi viaje nada puedo aprovechar, ya que soy y libre me encuentro, de la pureza de mis actos nada puedo fabricar. Síntomas de desencanto mi mente ocupan y las tiras de memoria que en ella habían, ahora encogen y desaparecen. Me preparo para una nueva etapa en la que todos participamos, todos son los llamados a venir conmigo, entonemos así la canción de bienvenida, y demos gracias a Dios por habernos escogido.

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